El reloj de la deuda de Estados Unidos sigue aumentando, desde los $3 billones cuando fue inaugurado en 1989 hasta más de $31 billones hoy en día.

Después de subir durante tantos años sin consecuencias económicas evidentes, es fácil ignorarlo, especialmente porque fue trasladado de su ubicación en una esquina concurrida a un pasaje tranquilo. Pero su aumento constante es ahora un riesgo para la economía global. Esto se debe a que sus números están muy cerca del techo aprobado por su congreso.

El techo de la deuda es la cantidad que el Congreso ha autorizado al gobierno de Estados Unidos para pedir prestado a fin de cumplir con sus obligaciones básicas, desde proporcionar seguro médico a sus ciudadanos, hasta pagar salarios militares.

El techo actual para la deuda bruta es de $31,4 billones (117% del PIB), y Estados Unidos se está acercando peligrosamente a él. El 1 de mayo, Janet Yellen, secretaria del Tesoro, advirtió que el gobierno estaba a punto de agotar sus reservas de efectivo y quedarse sin trucos presupuestarios para la fecha del 1 de junio.

En este punto, Estados Unidos se enfrentaría a una posible escenario de no pago de su deuda soberana o a fuertes recortes en el gasto estatal. Cualquiera de los resultados sería devastador para los mercados globales. Un impago socavaría la confianza en el sistema financiero más importante del mundo; grandes recortes presupuestarios podrían desencadenar una profunda recesión. Incluso si el Congreso logra aumentar el techo de la deuda antes de que ocurra algo tan grave, sin embargo la cercanía a este evento, sirve como una advertencia sobre el deterioro de la salud fiscal de Estados Unidos y la dificultad de recuperarla.

Si el Gobierno ya no puede endeudarse, no tendrá dinero suficiente para pagar todas sus obligaciones, incluidos los intereses de la deuda nacional. Así que probablemente tendría que retrasar temporalmente los pagos o incumplir algunos de sus compromisos, lo que podría afectar a los pagos de la Seguridad Social, las prestaciones a los veteranos y los salarios de los empleados federales, entre otros.

¿Y cómo afecta esto a México?

Estados Unidos es el principal socio comercial de México, por lo que cualquier perturbación en su economía podría afectar directamente a la economía mexicana. Si Estados Unidos no puede pagar sus deudas, esto podría generar una disminución en la confianza de los inversionistas y una posible recesión económica, lo que tendría un impacto en las exportaciones mexicanas y en la inversión extranjera en México, asi cómo posibles afectaciones en la fortaleza del peso mexicano.